Retales: La muerte de la tía Tomasa

La tía Tomasa, la madre del Pascual, murió en su pueblo y en su casa, la misma en la que había nacido y en la que había dado a luz a sus hijos.

En realidad, hacía años que vivía en una residencia, junto a su hija, la Teodora. Su hijo, el Pascual, había ido a buscarla para que pasara unos días en su pueblo y el día antes de la fecha fijada para volver a la residencia tuvo lo que entonces llamaron embolia.

El Pascual llamó al médico y la llevaron en ambulancia a la capital, donde le dijeron que no había nada que hacer, y que si prefería que muriera en su casa, la podían llevar de vuelta. Así lo hicieron, y fue entonces cuando mi madre vio la ambulancia de nuevo en la plaza y se acercó por si podía acompañar.

Mi madre y otras señoras del pueblo se quedaron velando a la tía Tomasa, esperando la llegada de lo inminente. Estaban la Cecilia, la Paca, mi madre y el José o el Miguel, del Arsenio, como vecinos que eran de toda la vida. La Teodora de vez en cuando se asomaba a la habitación y decía «Pascual, ¿madre va a morir?», a lo que él respondía «No, rica, vete a dormir tranquila».

Ya casi al amanecer vieron como la tía Tomasa se quedaba sin aire, hacía 3 aspiraciones fuertes y luego dejaba de respirar del todo. «Ya está», dijo la Cecilia, que había vivido otras escenas similares.

Mi madre explica ahora que mi padre se ha ido igual que la tía Tomasa.

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